{"id":182,"date":"2014-04-29T16:08:24","date_gmt":"2014-04-29T14:08:24","guid":{"rendered":"http:\/\/aztlanfund.org.mx\/\/?p=182"},"modified":"2022-04-12T03:51:50","modified_gmt":"2022-04-12T01:51:50","slug":"la-politica-porfirista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/2014\/04\/29\/la-politica-porfirista\/","title":{"rendered":"La Pol\u00edtica Porfirista"},"content":{"rendered":"<p><em>La primera etapa <\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_183\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-183\" class=\"size-full wp-image-183\" src=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/figura-004.jpg\" alt=\"La uni\u00f3n da la fuerza, Jos\u00e9 Mar\u00eda Villasana, en El Ahuizote, 26 de mayo de 1876. Colecci\u00f3n particular.\" width=\"300\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/figura-004.jpg 300w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/figura-004-215x300.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-183\" class=\"wp-caption-text\">La uni\u00f3n da la fuerza, Jos\u00e9 Mar\u00eda Villasana, en El Ahuizote, 26 de mayo de 1876.<br \/>Colecci\u00f3n particular.<\/p><\/div>\n<p>El primer porfiriato comienza en 1877 y concluye en el inicio del tercer periodo presidencial de Porfirio D\u00edaz (1888), o cuando se elimin\u00f3 toda restricci\u00f3n legal a la reelecci\u00f3n indefinida (1890). Se trata de una etapa de construcci\u00f3n, pacificaci\u00f3n, unificaci\u00f3n, conciliaci\u00f3n y negociaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de represi\u00f3n. Al asumir el poder, don Porfirio tuvo que enfrentar diversos retos. Para empezar, faltaba mucho para consolidar el Estado y la naci\u00f3n. La Constituci\u00f3n promulgada en 1857, as\u00ed como en general el proyecto liberal de Estado y de sociedad, no hab\u00edan sido cabalmente aplicados. Como se dijo en el cap\u00edtulo anterior, la carta magna se refer\u00eda a una sociedad de individuos iguales ante la ley y obligaba a los gobernantes a garantizar sus derechos. Asimismo, para evitar la concentraci\u00f3n del poder, lo divid\u00eda en ejecutivo (responsable de ejecutar las leyes), legislativo (de elaborarlas) y judicial (de vigilar su aplicaci\u00f3n), y encargaba al pueblo la elecci\u00f3n de sus miembros (presidente y gobernadores, legisladores, magistrados de la Suprema Corte y de los tribunales superiores de justicia, as\u00ed como algunos jueces). Por \u00faltimo establec\u00eda la separaci\u00f3n entre el Estado y las iglesias y, para garantizar la libertad de cultos, pon\u00eda en manos del gobierno actividades como la educaci\u00f3n y la beneficencia. Sin embargo la aplicaci\u00f3n de la constituci\u00f3n se hab\u00eda visto obstaculizada por la guerra entre los defensores del documento y sus detractores. Estas trabas no se eliminaron con la victoria republicana de 1867, pues subsist\u00edan diferentes proyectos de naci\u00f3n. Adem\u00e1s, \u00e9ste no era el \u00fanico obst\u00e1culo. Exist\u00eda un problema de gobernabilidad; por ejemplo, en la constituci\u00f3n el equilibrio de fuerzas no favorec\u00eda al ejecutivo, con lo cual era dif\u00edcil que el presidente controlara la oposici\u00f3n de las corporaciones o que sometiera a los poderes regionales; por ello Ju\u00e1rez y Lerdo concentraron un poder mayor que el instituido por la ley. Adem\u00e1s, para algunos la carta magna distaba mucho de la realidad del momento. \u00c9ste fue un argumento recurrente durante el porfiriato. Diversos intelectuales sostuvieron, entre otras cosas, que la constituci\u00f3n se refer\u00eda a una sociedad integrada por individuos, mientras que la sociedad mexicana era heterog\u00e9nea y sus miembros se segu\u00edan sintiendo parte de alguno de los cuerpos y actuando por medio de ellos; por tanto, consideraban que su aplicaci\u00f3n deb\u00eda postergarse. En suma, faltaba mucho para la consolidaci\u00f3n no s\u00f3lo de las instituciones y de las pr\u00e1cticas determinadas por la constituci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de un sistema pol\u00edtico que mostrara su eficiencia. Adem\u00e1s, si bien Ju\u00e1rez, Lerdo y D\u00edaz hab\u00edan gozado de gran popularidad en ciertas regiones, era necesario preservar la legitimidad y el consenso, y extenderlo a toda la naci\u00f3n; sobre todo, se requer\u00eda cohesionar las fuerzas pol\u00edticas y regionales, terminando con los riesgos de levantamiento o de fragmentaci\u00f3n territorial. Por otro lado, tampoco exist\u00eda plena coherencia o identidad nacional. Algunas poblaciones permanec\u00edan aisladas y no se sent\u00edan parte de una unidad que los rebasaba y cuyos gobernantes, que ten\u00edan una cultura diferente, eran ajenos a sus problemas. Para colmo, las fronteras eran permeables y subsist\u00eda la amenaza de intervenciones extranjeras. Los retos de Porfirio D\u00edaz eran, entonces, unificar y cohesionar las fuerzas pol\u00edticas y regionales, otorgar legitimidad y legalidad al r\u00e9gimen, respetando o aparentando respetar la constituci\u00f3n, y lograr el reconocimiento internacional. Para lo primero adopt\u00f3 una pol\u00edtica similar a la que hab\u00edan observado Ju\u00e1rez y Lerdo, y no siempre cumpli\u00f3 con su compromiso hacia los grupos regionales y las colectividades campesinas. Fundamentalmente tom\u00f3 dos caminos. En primer lugar, el de la conciliaci\u00f3n o la negociaci\u00f3n. Conserv\u00f3 la lealtad de los grupos que lo apoyaron y atrajo a los viejos opositores. As\u00ed, incorpor\u00f3 al ej\u00e9rcito a los soldados que hab\u00edan defendido el Plan de Tuxtepec, pero tambi\u00e9n a los que hab\u00edan sido desplazados por Ju\u00e1rez o por Lerdo, e incluso a los lerdistas e iglesistas. Se cas\u00f3 con Carmen, hija del ex lerdista Manuel Romero Rubio, y al hacerlo sell\u00f3 su compromiso con dicha facci\u00f3n. Incluy\u00f3 en sus gabinetes a liberales de trayectoria militar, excluidos durante la Rep\u00fablica Restaurada, pero tambi\u00e9n a liberales de trayectoria pol\u00edtica o intelectual, sin importar su filiaci\u00f3n. Por ejemplo, para 1884 s\u00f3lo un ministro de Estado puede ser calificado como porfirista; en cambio, hab\u00eda dos juaristas, dos lerdistas y un imperialista. As\u00ed, adem\u00e1s de unificar las facciones liberales, D\u00edaz atrajo a algunos imperialistas y, sobre todo, a la Iglesia cat\u00f3lica. Para ese entonces la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica estaba muy debilitada. Se le prohib\u00eda tener bienes y se hab\u00edan limitado sus ingresos, por lo que depend\u00eda econ\u00f3micamente del Estado. Adem\u00e1s, hab\u00eda perdido parte de sus miembros, pues s\u00f3lo se permit\u00eda la existencia del clero secular. Y tambi\u00e9n hab\u00eda perdido espacios de participaci\u00f3n social, pues se prohib\u00eda que el culto se celebrara fuera de los templos y que los religiosos atendieran centros educativos, de beneficencia y hospitalarios. Esta situaci\u00f3n cambi\u00f3 bajo el gobierno porfirista. D\u00edaz no derog\u00f3 las leyes antieclesi\u00e1sticas, pero tampoco las aplic\u00f3 todas. Admiti\u00f3 que la Iglesia recuperara propiedades, que se reinstalara el clero regular (frailes y monjas) y que se fundaran congregaciones de vida activa, consagradas a la educaci\u00f3n y a la atenci\u00f3n de enfermos y menesterosos. Asimismo, las esposas de los funcionarios, entre ellas Carmen Romero Rubio, asist\u00edan a actos religiosos, y las festividades se celebraban p\u00fablicamente y en ocasiones con gran pompa, como la coronaci\u00f3n de la virgen de Guadalupe en 1892. <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-184\" src=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/figura-005.jpg\" alt=\"figura-005\" width=\"363\" height=\"513\" srcset=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/figura-005.jpg 363w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/figura-005-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 363px) 100vw, 363px\" \/>A cambio, la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica actu\u00f3 en favor del caudillo, desconoci\u00f3 los levantamientos populares hechos en nombre de la religi\u00f3n y particip\u00f3 en la evangelizaci\u00f3n de yaquis y mayos. Por otro lado, al reintegrarse a la labor ben\u00e9fica y educativa, cubri\u00f3 espacios que el gobierno dif\u00edcilmente pod\u00eda llenar con recursos propios. La relaci\u00f3n de D\u00edaz con las colectividades campesinas, as\u00ed como con caciques o l\u00edderes regionales, fue m\u00e1s compleja y variable. En algunas regiones el presidente observ\u00f3 su acuerdo con los pueblos, respet\u00f3 su autonom\u00eda pol\u00edtica y fren\u00f3 la desamortizaci\u00f3n. En otras localidades no detuvo la fragmentaci\u00f3n de las propiedades corporativas ni tampoco la colonizaci\u00f3n, que pretend\u00eda incorporar a la producci\u00f3n y al mercado parcelas no cultivadas, otorgando una tercera parte a las compa\u00f1\u00edas deslindadoras que las denunciaban. El problema es que estas compa\u00f1\u00edas arremetieron contra terrenos que s\u00ed eran trabajados pero cuyos due\u00f1os carec\u00edan de t\u00edtulo de propiedad, entre ellos algunos pueblos, que as\u00ed perdieron sus tierras. Tambi\u00e9n variable era el v\u00ednculo de don Porfirio con los gobernadores y caudillos. En forma general, el presidente busc\u00f3 colocar a la cabeza de los estados hombres que le fueran leales y que contaran con el consenso de los otros grupos de la zona. Si sus partidarios \u2013muchas veces caciques\u2013 cumpl\u00edan con ambas condiciones, los separaba del poder militar pero los ayudaba a ocupar la gubernatura o a mantenerse en ella; si no cumpl\u00edan con los requisitos, los alejaba de la esfera pol\u00edtica, pero les brindaba medios para enriquecerse. As\u00ed se gan\u00f3 a los l\u00edderes locales o los debilit\u00f3, y logr\u00f3 que las gubernaturas fueran ocupadas por hombres que le eran fieles, a quienes dejaba cierta libertad, pues no interven\u00eda en su gesti\u00f3n si garantizaban la paz de la regi\u00f3n. Porfirio D\u00edaz tambi\u00e9n concili\u00f3 con el extranjero y alcanz\u00f3 la tercera de sus metas: obtener el reconocimiento internacional. Logr\u00f3 restablecer las relaciones diplom\u00e1ticas con Francia, Inglaterra, Alemania y B\u00e9lgica, que se hab\u00edan roto tras la moratoria decretada por Ju\u00e1rez. Asimismo se granje\u00f3 el favor de Estados Unidos. Las relaciones con el vecino del norte implicaban problemas de diversa \u00edndole: la deuda exterior mexicana; el paso de tribus ind\u00edgenas y ladrones de ganado a territorio mexicano y el de las tropas que los persegu\u00edan; la existencia de una zona libre de impuestos que M\u00e9xico hab\u00eda abierto en su frontera con el fin de atraer colonos y el contrabando que ello generaba, y la migraci\u00f3n de trabajadores mexicanos a territorio norteamericano. A pesar de ello y gracias, entre otras cosas, al pago de la deuda y de compensaciones, y a las facilidades brindadas a los inversionistas, en 1878 Estados Unidos reconoci\u00f3 al gobierno de D\u00edaz. Sin embargo el presidente de M\u00e9xico defendi\u00f3 con firmeza la soberan\u00eda nacional. Ahora bien, cuando no pudo recurrir a la conciliaci\u00f3n o la negociaci\u00f3n, Porfirio D\u00edaz opt\u00f3 por un segundo camino: la fuerza y la represi\u00f3n. Para ello utiliz\u00f3 al ej\u00e9rcito, a la polic\u00eda y a la polic\u00eda rural. Por ejemplo, en 1879 el gobernador de Veracruz orden\u00f3 fusilar a nueve rebeldes lerdistas, quiz\u00e1 porque exager\u00f3 la orden del presidente, quien le pidi\u00f3 que castigara a los cabe cillas de la sublevaci\u00f3n que a la vez fueran oficiales de la armada, aunque hay quienes dicen que existi\u00f3 otro telegrama con una somera instrucci\u00f3n: \u201cM\u00e1telos en caliente\u201d. Tambi\u00e9n fueron ahogadas en sangre las rebeliones agrarias de Sonora y Yucat\u00e1n, que se tratar\u00e1n m\u00e1s adelante. Adem\u00e1s, asaltantes de caminos y bandoleros, entre ellos Jes\u00fas Arriaga, <em>Chucho el Roto<\/em>, y Heraclio Bernal, <em>El Rayo de Sinaloa<\/em>, fueron capturados o asesinados aplic\u00e1ndoles la \u201cley fuga\u201d. Pasemos ahora al problema de la legalidad del r\u00e9gimen, es decir, su distancia o cercan\u00eda respecto a las normas constitucionales. Al igual que interven\u00eda en el nombramiento de gobernadores, don Porfirio manipulaba las elecciones de diputados, senadores y magistrados federales. Estas elecciones eran indirectas; esto significa que los varones nacidos en M\u00e9xico (pues las mujeres no pod\u00edan votar), hijos de mexicanos o extranjeros naturalizados, mayores de dieciocho a\u00f1os si eran casados y de veintiuno si no lo eran, y con un \u201cmodo honesto de vivir\u201d, votaban para elegir a los electores, quienes a su vez votaban para elegir a los representantes. Sin embargo las votaciones federales sol\u00edan ser una farsa: el d\u00eda de la elecci\u00f3n las urnas estaban desiertas y las papeletas no eran llenadas por los votantes. A pesar de ello nunca dejaron de practicarse; cada vez se publicaban listas de candidatos, se montaban casillas, se imprim\u00edan y se contaban los votos. Se trataba de rituales que pretend\u00edan mostrar la eficacia del sistema pol\u00edtico y legitimaban el r\u00e9gimen. Y lo mismo suced\u00eda en algunas elecciones estatales, que en ciertos casos tambi\u00e9n eran indirectas. As\u00ed, si en el plano electoral las leyes no siempre se cumpl\u00edan, exist\u00eda un inter\u00e9s por brindar una apariencia de legalidad o de respetar, al menos, las formas. Y lo mismo suced\u00eda en otros campos. Otro caso es el de las leyes de car\u00e1cter anticlerical, ya que no siempre se aplicaron. Con todo, a pesar de la insistencia de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica no se derogaron, y constitu\u00edan para la Iglesia cat\u00f3lica una amenaza constante. Por ejemplo, se permiti\u00f3 la reinstalaci\u00f3n del clero regular, pero de cuando en cuando las autoridades clausuraban alg\u00fan convento \u201cclandestino\u201d. En suma, el r\u00e9gimen oscil\u00f3 entre la legalidad y la apariencia de legalidad. Por otra parte, adem\u00e1s de los cambios legislativos y del uso de la fuerza, en esta primera etapa, gracias a la negociaci\u00f3n y a la conciliaci\u00f3n, Porfirio D\u00edaz obtuvo el reconocimiento internacional y avanz\u00f3 en la cohesi\u00f3n nacional, al vincularse con individuos de diversos partidos, regiones y sectores sociales. Dado que en la forma predominante de hacer pol\u00edtica los individuos representaban a colectividades (su familia, su pueblo, su hacienda, sus compa\u00f1eros de oficio), al atraer personas el presidente atrajo grupos. Aprovech\u00f3 los v\u00ednculos de sus partidarios y logr\u00f3 colocarse en la c\u00faspide de una pir\u00e1mide de lealtades. Por tanto, en lugar de que los grupos de influencia pudieran convertirse en n\u00facleos de desintegraci\u00f3n, uni\u00f3 las cadenas de fidelidades para fincar su edificio pol\u00edtico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera etapa El primer porfiriato comienza en 1877 y concluye en el inicio del tercer periodo presidencial de Porfirio D\u00edaz (1888), o cuando se elimin\u00f3 toda restricci\u00f3n legal a&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/2014\/04\/29\/la-politica-porfirista\/\">Saber m\u00e1s&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":185,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[10],"class_list":["post-182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-porfiriato","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=182"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":406,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/182\/revisions\/406"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}