{"id":447,"date":"2022-04-12T04:57:33","date_gmt":"2022-04-12T02:57:33","guid":{"rendered":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/?p=447"},"modified":"2022-04-12T04:57:33","modified_gmt":"2022-04-12T02:57:33","slug":"los-senores-del-agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/index.php\/2022\/04\/12\/los-senores-del-agua\/","title":{"rendered":"Los Se\u00f1ores del Agua"},"content":{"rendered":"<p>En v\u00edsperas de la conquista espa\u00f1ola, el valle de M\u00e9xico viv\u00eda una etapa de florecimiento urbano formidable. Hab\u00eda muchas ciudades, todas ellas populosas; los cronistas hablan de aglomeraciones en calles y canales, y se sorprenden por el bullicio de las plazas de mercado: Chalco-Atenco, Xochimilco, Coyoac\u00e1n, Culhuacan, Iztapalapa, Tetzcoco, Tlacopan, Azcapotzalco, M\u00e9xico-Tenochtitlan, M\u00e9xico-Tlatelolco y decenas de villas medianas como Coatlinchan, Mixcoac o Tacubaya. Repartidos en estos centros de poblaci\u00f3n del valle de M\u00e9xico viv\u00edan algo m\u00e1s de dos millones de personas. La mayor\u00eda de estas ciudades estaba bajo el dominio de linajes de la nobleza nahua, pero en muchas de ellas hab\u00eda poblaci\u00f3n de otras etnias, particularmente otom\u00ed y matlatzinca. Los nahuas usaban el t\u00e9rmino alt\u00e9petl (que quiere decir cerro de agua) para referirse a la ciudad, con su poblaci\u00f3n y sus tierras. Cada alt\u00e9petl era dirigido por un tlatoani o rey, quien era auxiliado por una nutrida burocracia de jueces, recaudadores, capitanes y otros administradores. Aunque cada ciudad ten\u00eda bastante independencia en su administraci\u00f3n interna, hab\u00eda tres grandes reinos con mayor jerarqu\u00eda que todos los otros; recib\u00edan tributo de los dem\u00e1s y pod\u00edan convocarlos a participar en guerras o en obras p\u00fablicas: estos tres reinos eran Tlacopan, Tetzcoco y M\u00e9xico-Tenochtitlan, la m\u00e1s famosa de las alianzas triples del Poscl\u00e1sico. Tlacopan obten\u00eda s\u00f3lo una quinta parte de la tributaci\u00f3n de los se\u00f1or\u00edos subalternos y ten\u00eda poco peso en la alianza, mientras que Tetzcoco ten\u00eda una relaci\u00f3n bastante sim\u00e9trica con Tenochtitlan, excepto a la hora de hacer la guerra: no hay duda de que los mexicas eran los l\u00edderes militares de la alianza.<\/p>\n<div id=\"attachment_450\" style=\"width: 611px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-450\" class=\"size-full wp-image-450\" src=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/xochipilli.jpg\" alt=\"\" width=\"601\" height=\"854\" srcset=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/xochipilli.jpg 601w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/xochipilli-211x300.jpg 211w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/xochipilli-246x350.jpg 246w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/xochipilli-106x150.jpg 106w\" sizes=\"auto, (max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><p id=\"caption-attachment-450\" class=\"wp-caption-text\">Xochipilli, dios de la m\u00fasica y la danza, cultura Mexica, periodo Poscl\u00e1sico tard\u00edo.<br \/>Museo Nacional de Antropolog\u00eda<\/p><\/div>\n<p>La Triple Alianza era una necesidad; ning\u00fan reino del valle de M\u00e9xico hubiera podido administrar solo el complejo sistema de rutas y plazas de mercado, provincias tributarias y redes de compromisos entre linajes nobles. Y no era nada m\u00e1s un asunto de capacidad administrativa; era preciso respetar la autoridad tradicional de los reinos sobre ciertas poblaciones y grupos \u00e9tnicos. Esto nos ayuda a entender por qu\u00e9 los mexicas y los tetzcocanos, que acababan de derrotar en la guerra a los tepanecas de Azcapotzalco, invitaron a Tlacopan, reino tepaneca tambi\u00e9n, a incorporarse en la alianza: hab\u00eda que contar con el ascendiente que los tepanecas ten\u00edan sobre los pueblos del occidente del valle y de la zona de Toluca, en particular los matlatzincas; adem\u00e1s, la plaza de mercado de Azcapotzalco desempe\u00f1aba un papel crucial en la econom\u00eda del valle. La densidad demogr\u00e1fica y la complejidad urbana del valle de M\u00e9xico a principios del siglo XVI se sustentaban en una agricultura muy pr\u00f3spera. En los dos siglos de historia precortesiana a los cuales se refieren las fuentes coloniales con detalle s\u00f3lo se mencionan dos grandes hambrunas, resultado de sequ\u00edas prolongadas. El alto rendimiento agr\u00edcola del valle se explica por el uso generalizado del regad\u00edo, en tierra firme, y por el sistema de chinampas, practicado en las islas y en las orillas del lago.<\/p>\n<p>Las tierras se abonaban con fango y con excremento de murci\u00e9lago, y algunos cultivos se produc\u00edan a partir de un sistema de alm\u00e1cigos, que permit\u00eda colocar en cada parcela s\u00f3lo las plantas m\u00e1s viables. Los productos agr\u00edcolas de los nahuas del Poscl\u00e1sico eran los mismos de los teotihuacanos, de los toltecas y de la mayor\u00eda de los pueblos mesoamericanos: ma\u00edz, frijol, calabaza (especialmente la especie Cucurbita pepo), chile, varios tipos de tomate, ch\u00eda, amaranto y algunos otros. Adem\u00e1s, el valle era capaz de proporcionar muchos otros recursos comestibles no agr\u00edcolas: gran variedad de peces, aves, ranas, insectos diversos, serpientes, conejos, venados y muchas especies m\u00e1s. En el fondo del lago hab\u00eda sal (en el sector de Tetzcoco), y en los bosques de las cercan\u00edas era posible cultivar el maguey y obtener le\u00f1a. Algunos frutales, como el tejocote y el capul\u00edn, completaban los recursos de la regi\u00f3n. Cada reino subsist\u00eda con la producci\u00f3n de sus propios s\u00fabditos m\u00e1s la que le tributaban otras poblaciones de su \u00e1rea de influencia. Los productores de cualquier asentamiento deb\u00edan pagar un tributo en especie a sus se\u00f1ores, adem\u00e1s de estar obligados a participar en la guerra y en las obras p\u00fablicas. Los grandes reinos, como aquellos que integraban la Triple Alianza, recib\u00edan tributos de provincias distantes, y pod\u00edan llenar sus almacenes con plumas de quetzal y guacamaya, oro y joyer\u00eda elaborada, mantas decoradas, algod\u00f3n, jade, cacao y otros productos. Estos bienes suntuarios estaban reservados para el uso de la nobleza y para las fiestas religiosas. En todas las ciudades nahuas del valle de M\u00e9xico hab\u00eda una divisi\u00f3n b\u00e1sica de la poblaci\u00f3n en dos grupos sociales: los nobles o pipiltin (singular pilli) y la gente com\u00fan o macehualtin (singular macehualli). Se era pilli o macehualli por nacimiento, y s\u00f3lo en casos excepcionales de valor militar un macehual pod\u00eda ingresar en las filas de la nobleza. Los macehuales eran agricultores, pescadores, artesanos y trabajadores de otras especialidades, que pagaban tributo a la nobleza. Los pillis se ocupaban de tareas relacionadas con el gobierno, la justicia, la organizaci\u00f3n de la guerra y el culto religioso, y viv\u00edan de los productos que los macehuales tributaban a palacio y el tlatoani distribu\u00eda peri\u00f3dicamente.<\/p>\n<p>Algunos pillis recib\u00edan el beneficio tributario de manera directa; tal era el caso de los jueces, pues la producci\u00f3n de ciertas tierras estaba vinculada a ese cargo. Y hab\u00eda incluso quienes pose\u00edan una especie de feudos, que pod\u00edan vender y heredar; eran los oficiales que se hab\u00edan distinguido en acciones de guerra y algunos nobles a quienes el tlatoani deseaba premiar: ambos recib\u00edan tierras para que gozaran de su producci\u00f3n y disfrutaran de los servicios personales prestados por los campesinos que las habitaban y trabajaban. La legislaci\u00f3n fortalec\u00eda las diferencias de clase y contribu\u00eda a consolidar el prestigio y el poder de la nobleza. Los nobles usaban vestidos y joyas que estaban prohibidos para el resto de la gente. Aun en el supuesto de que pudiera comprarla en el mercado, un macehual no pod\u00eda utilizar una joya de jade, y si lo hac\u00eda pod\u00eda sufrir la pena de muerte. El vestido de los nobles era de algod\u00f3n, y no de fibra \u00e1spera como el de la gente del pueblo; las casas de los nobles eran m\u00e1s ricas, m\u00e1s altas y mejor decoradas; los nobles pod\u00edan tener muchas esposas, pero los macehuales no.<\/p>\n<p>Los nobles dorm\u00edan en c\u00f3modos lechos provistos de colchones de pluma, almohadones, s\u00e1banas de algod\u00f3n y pieles de venado. Los macehuales viv\u00edan muy austeramente. Esta divisi\u00f3n de la sociedad en dos clases estaba matizada por una serie de excepciones y anomal\u00edas. Los artesanos no estaban obligados a participar en las obras p\u00fablicas y solamente tributaban en especie; adem\u00e1s, hab\u00eda artesanos muy prestigiados que se vinculaban al palacio y viv\u00edan c\u00f3modamente, al amparo de los se\u00f1ores. Los mercaderes tampoco tributaban con trabajo, ni estaban obligados a ir a la guerra como el resto de los macehuales: su servicio al reino se realizaba con la delicada tarea del espionaje en las ciudades enemigas, a las cuales ellos pod\u00edan viajar sin despertar suspicacias. Los guerreros de elite, \u00e1guilas, jaguares, coyotes, guerreros del batall\u00f3n otom\u00ed, llevaban una vida muy singular: se entregaban con una valent\u00eda casi demencial al combate, y frecuentemente mor\u00edan en el campo de batalla o en la piedra de sacrificios de sus adversarios, pero los d\u00edas de paz gozaban de una situaci\u00f3n de privilegio y reconocimiento social \u00fanicos, bailaban, beb\u00edan cacao, disfrutaban de la compa\u00f1\u00eda de cortesanas; si algunos de estos guerreros llegaban a viejos, se dedicaban a instruir a los j\u00f3venes en las escuelas.<\/p>\n<p>Entre los campesinos hab\u00eda quienes trabajaban una tierra que consideraban propia, por ser miembros de alguno de los muchos calpullis (barrios formados a partir de los antiguos clanes), cuyo derecho de asentamiento hab\u00eda sido reconocido en la historia de un alt\u00e9petl. Estos trabajadores, nombrados en las fuentes calpuleque (singular calpule), tributaban a su tlatoani. Pero hab\u00eda tambi\u00e9n campesinos que trabajaban y viv\u00edan en tierras que hab\u00edan sido conquistadas y otorgadas como feudos a nobles u oficiales del ej\u00e9rcito. A estos trabajadores se les da en algunas fuentes el nombre de mayeque (singular maye, poseedor de manos). En la documentaci\u00f3n colonial se presenta la situaci\u00f3n de los mayeque como peor que la de los calpuleque, y ello se deb\u00eda, al parecer, al peso excesivo de las cargas tributarias, en especie y trabajo, que deb\u00edan pagar al noble titular de la tierra. Tambi\u00e9n se matizaba y enriquec\u00eda la escala social en su extremo inferior con aquella gente que viv\u00eda peor o en circunstancias m\u00e1s azarosas que los macehuales comunes. Las populosas ciudades del Poscl\u00e1sico dieron cobijo a vagabundos, delincuentes y malandrines de diversa \u00edndole.<\/p>\n<p>En principio, todos los individuos estaban sujetos y protegidos por la comunidad a la que pertenec\u00edan, pero cuando un individuo llegaba a desprenderse de su comunidad, era imposible que se insertara en otra; no le quedaba m\u00e1s recurso que la vagancia. Y tal cosa pod\u00eda ocurrir cuando un adolescente decid\u00eda escapar de la casa paterna, cuando alguien que hab\u00eda cometido un delito decid\u00eda huir de la ciudad para evadir a la justicia o incluso cuando una comunidad o una ciudad le aplicaba la pena del destierro a uno de sus miembros por alguna falta grave. As\u00ed surgieron, al parecer, los cargadores del mercado o tamemes (de tlamama, el que carga), los mendigos, las prostitutas, los ladrones y salteadores de caminos de que nos hablan las fuentes. Algunas descripciones nos presentan de modo bastante dram\u00e1tico a individuos andrajosos, desmelenados y llenos de raspones, que se tambalean en las calles, mal dormidos o borrachos, en el l\u00edmite de la humanidad; deambulando nocturnos en las plazas de mercado, en busca de los desperdicios dejados por los tratantes. La presencia de estos individuos sueltos nos impresiona y nos resulta tanto m\u00e1s aberrante en cuanto es algo que sucede en una sociedad rigurosamente corporativa. Entre los nahuas del valle de M\u00e9xico se pertenec\u00eda a un calpulli de trabajadores, a una tribu de mercaderes o a un linaje noble.<\/p>\n<div id=\"attachment_449\" style=\"width: 773px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-449\" class=\"wp-image-449 size-full\" src=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/piedra-tizoc.jpg\" alt=\"\" width=\"763\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/piedra-tizoc.jpg 763w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/piedra-tizoc-300x184.jpg 300w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/piedra-tizoc-500x307.jpg 500w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/piedra-tizoc-150x92.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px\" \/><p id=\"caption-attachment-449\" class=\"wp-caption-text\">Piedra de T\u00edzoc, cultura Mexica, periodo Poscl\u00e1sico tard\u00edo. Museo Nacional de Antropolog\u00eda<\/p><\/div>\n<p>No pertenecer equival\u00eda, casi, a no ser. Los linajes nobles estaban escrupulosamente documentados en los c\u00f3dices. La poliginia pertinaz permit\u00eda a las familias dirigentes formar una corte al cabo de una generaci\u00f3n; pod\u00eda haber una burocracia copiosa y sin embargo cubierta por aut\u00e9nticos parientes del soberano. Respecto a las comunidades de trabajadores, los calpullis (singular calpulli, plural calpultin), sabemos que constitu\u00edan la c\u00e9lula fundamental de toda la organizaci\u00f3n social prehisp\u00e1nica. Hemos debatido bastante si se trataba de grupos gentilicios, a manera de clanes, o si eran demarcaciones administrativas construidas por la administraci\u00f3n estatal. Las fuentes documentales, a fin de cuentas, indican que la respuesta est\u00e1 en un t\u00e9rmino medio: no hay duda de que en los calpullis hab\u00eda lazos de sangre: sus miembros estaban emparentados y reconoc\u00edan antepasados comunes, pero al mismo tiempo, una vez establecidos en una ciudad y sometidos a sus leyes, los calpullis funcionaban como unidades administrativas para efectos de recaudaci\u00f3n y participaci\u00f3n en la guerra y en el culto religioso. Hab\u00eda un l\u00edmite para la injerencia del tlatoani en los asuntos de los calpullis, pero asimismo hab\u00eda un l\u00edmite en la autonom\u00eda de estas comunidades, y ese l\u00edmite lo impon\u00eda su compromiso de obediencia a un poder superior, de naturaleza pol\u00edtica. Los motivos de las comunidades para pertenecer a ese orden pol\u00edtico saltan a la vista: vida urbana, mercado, protecci\u00f3n militar e incluso protecci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Los calpullis ten\u00edan una intensa vida propia dentro de sus barrios urbanos. Rend\u00edan culto a su propio dios patrono, contribu\u00edan con trabajo rotativo al mantenimiento de su templo y a la protecci\u00f3n de los desgraciados de la propia comunidad, organizaban sus festividades y se reun\u00edan cotidianamente en las plazas y callejuelas del barrio para descansar, conversar, hacer bromas. Cada calpulli reconoc\u00eda a un jefe, al cual algunas fuentes denominan \u201chermano mayor\u201d; este jefe tomaba las decisiones pertinentes con el auxilio de un consejo de ancianos. Las reuniones de este consejo y de los padres de familia de cada barrio se verificaban en una casa comunal. El tlatoani contaba con recaudadores y capataces que se encargaban de supervisar la tributaci\u00f3n que cada calpulli deb\u00eda pagar, y de organizar la participaci\u00f3n de la gente del calpulli en las obras p\u00fablicas. Adem\u00e1s, los muchachos de los calpullis estaban obligados a acudir a una especie de escuela en la cual recib\u00edan adiestramiento militar, cuyo nombre n\u00e1huatl era telpochcalli, casa de j\u00f3venes. En estas telpochcalli los muchachos del pueblo recib\u00edan instrucci\u00f3n de los guerreros experimentados, y quienes se distingu\u00edan por su valent\u00eda pod\u00edan ascender hasta convertirse en capitanes o guerreros de elite, aut\u00e9nticos h\u00e9roes a los ojos de aquella sociedad. Los j\u00f3venes nobles acud\u00edan tambi\u00e9n a la escuela \u2013la que las fuentes denominan calm\u00e9cac\u2013; all\u00ed recib\u00edan una educaci\u00f3n m\u00e1s estricta y claramente orientada a las tareas de dirigencia: estrategia militar, sacerdocio, gobierno.<\/p>\n<div id=\"attachment_448\" style=\"width: 653px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-448\" class=\"size-full wp-image-448\" src=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/pectoral.jpg\" alt=\"\" width=\"643\" height=\"571\" srcset=\"https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/pectoral.jpg 643w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/pectoral-300x266.jpg 300w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/pectoral-394x350.jpg 394w, https:\/\/aztlanfund.org.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/pectoral-150x133.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><p id=\"caption-attachment-448\" class=\"wp-caption-text\">Pectoral de oro, cultura Mixteca, periodo Poscl\u00e1sico tard\u00edo. Museo Nacional de Antropolog\u00eda<\/p><\/div>\n<p>Algunos de estos j\u00f3venes permanecer\u00edan en los templos como sacerdotes del reino y otros se incorporar\u00edan a las tareas de administraci\u00f3n y gobierno. En el calm\u00e9cac se vigilaba con esmero la conducta de los j\u00f3venes y se buscaba evitar que entablaran relaciones con mujeres. En las telpochcalli, por el contrario, la disciplina era m\u00e1s relajada, y al parecer ocurr\u00eda con frecuencia que los muchachos tuvieran aventuras con muchachas de su misma condici\u00f3n, a quienes conoc\u00edan en las pr\u00e1cticas de danza vespertinas que se realizaban en la cuicacalli o casa del canto. La pertenencia a una unidad mayor, a un reino, se refrendaba con la participaci\u00f3n en las fiestas religiosas de la ciudad, que eran muchas a lo largo del a\u00f1o. Los j\u00f3venes en edad escolar ejecutaban danzas y se involucraban en juegos y escaramuzas rituales, y toda la poblaci\u00f3n contemplaba aquellos ritos que se realizaban en lo alto de los templos del recinto sagrado central, y participaba m\u00e1s activamente en aquellos que ten\u00edan lugar en las calles y plazas de la ciudad y en los santuarios de los alrededores. Los ritos m\u00e1s intensos de cuantos se celebraban en las ciudades nahuas tuvieron que ser aquellos que involucraban la muerte de algunos seres humanos. Los mexicas se distinguieron entre todos los pueblos del M\u00e9xico Antiguo por el frenes\u00ed con que practicaron el sacrificio humano, en varias modalidades. A veces era preciso sacrificar a decenas de beb\u00e9s para agradar a Tl\u00e1loc, dios de la tormenta y la lluvia; se les arrojaba en remolinos de agua o se les sacrificaba en altares levantados en las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>En una de las fiestas anuales se decapitaba a una anciana, y un guerrero corr\u00eda por la ciudad, sujetando por el pelo la cabeza cercenada y agit\u00e1ndola en todas direcciones. Para rendir culto a Xipe, dios de la primavera, un sacerdote deambulaba cubierto con la piel de un sacrificado\u2026La herida, el desmembramiento, la muerte, eran una presencia constante en la ciudad de Tenochtitlan y en otras ciudades vecinas. La poblaci\u00f3n ten\u00eda oportunidad de sobreponerse a estas escenas dram\u00e1ticas participando en la catarsis de las diversiones p\u00fablicas: juegos callejeros, ritos con aspectos chuscos como el del palo ensebado y comedias rid\u00edculas en las cuales la gente pod\u00eda burlarse de muchachos vestidos de abejorros que tropezaban y ca\u00edan de una cornisa, o de actores que fing\u00edan ser viejos, tullidos, enfermos. Adem\u00e1s de su significado religioso, no cabe duda de que algunas jornadas sacrificiales ten\u00edan por objeto exhibir la fuerza militar de los ej\u00e9rcitos de la Triple Alianza. La campa\u00f1a contra la Huasteca emprendida por Ahu\u00edtzotl, el m\u00e1s belicoso de los tlatoanis mexicas, culmin\u00f3 con el sacrificio de miles y miles de enemigos, hombres, mujeres y ni\u00f1os, que durante cuatro d\u00edas y sus noches formaron cuatro filas frente a las escalinatas de otros tantos templos del valle de M\u00e9xico, en espera de su turno para subir a la piedra de los sacrificios. Mientras marchaban a la muerte hac\u00edan un canto triste de ave, como era la costumbre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En v\u00edsperas de la conquista espa\u00f1ola, el valle de M\u00e9xico viv\u00eda una etapa de florecimiento urbano formidable. 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